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Entre Alegría y Tradición: La Reina y el Rey del Carnaval 2026

  • periodicoinformat2
  • 3 mar
  • 3 min de lectura

Escrito por: Sarahí Simón.

El carnaval 2026 volvió a reunir a Tampico, Ciudad Madero y Altamira en una celebración que llenó de música, luces y alegría a la zona sur del estado. Durante varios días, familias completas salieron a las calles para presenciar desfiles, coronaciones y espectáculos que reafirmaron la importancia de esta fiesta conurbada.



Al frente de esta festividad estuvieron Giselle Aisllín Flores Almazán como Reina del Carnaval y Baruch Domínguez como Rey de la alegría, quienes coincidieron en que representar esta tradición significo asumir una responsabilidad que va más allá de portar una corona.


Un sueño que se convirtió en realidad


Para Giselle, recibir la noticia de que sería coronada Reina del Carnaval 2026 fue uno de los momentos más importantes de su vida. Según compartió, sintió emoción, orgullo y también nervios, ya que entendía la magnitud de representar a los tres municipios en una misma celebración.


La coronación fue, una festividad mágica. Frente a cientos de familias, con música y luces iluminando el escenario, experimentó una mezcla de felicidad y compromiso. Más que un evento protocolario, fue un momento que marcó el inicio de una etapa en la que tendría que representar con dignidad a su comunidad.


Uno de los momentos más especiales fue el arranque del carnaval en la explanada de la presidencia municipal de Ciudad Madero, durante la tradicional Quema de Mal Humor y la coronación del Rey de la Alegría. Este inicio, lleno de alegría y entusiasmo, dio paso a varias actividades que fortalecieron la convivencia familiar.


Una invitación qué abrió nuevas experiencias


En el caso de Baruch Domínguez, su participación comenzó a partir de una invitación. Él explicó que no fue algo que hubiera planeado, pero al imaginar todo lo que implicaba los recorridos, los vestuarios y el contacto con la gente decidió aceptar.


El proceso fue más una elección que un certamen tradicional. Antes de la coronación participó en entrevistas y ruedas de prensa, cumpliendo con compromisos previos al inicio oficial del carnaval. Durante este proceso contó con el apoyo de coordinadores, organizadores y autoridades municipales, quienes estuvieron acompañándolo en cada actividad.


Baruch señalo que uno de los momentos más impactante fue subir al escenario durante la coronación y ver a la cantidad de personas frente a él. Describió la experiencia como algo único, rodeado de aplausos, fotografías y muestras de cariño que no esperaba recibir con tanta intensidad.


Más que una corona. Liderazgo y responsabilidad social


Tanto la Reina como el Rey coincidieron en que su papel no se limita a la imagen o a encabezar desfiles. Desde su perspectiva, representar el carnaval implica transmitir valores como respeto, empatía y compromiso con la comunidad.


Giselle señalo que uno de los principales retos fue mantenerse presente en todos los eventos y conservar como siempre la actitud positiva. Aseguró que el apoyo de su familia fue fundamental para cumplir con cada compromiso. Además, comentó que hubo un momento que cambió su manera de ver el liderazgo: cuando varias niñas se le acercaron para decirle que querían ser reina algún día. En ese instante entendió que también se convierte en ejemplo para las nuevas generaciones.


Por su parte Baruch expresó que esta experiencia les dejó aprendizajes importantes sobre la responsabilidad y cercanía con la gente. Reconoció que ser una figura pública, aunque sea por un periodo determinado, implica actuar con conciencia de que muchas personas observan y siguen cada acción.


El carnaval 2026 no solo destacó por los espectáculos y la organización, sino por el sentido de identidad que genera en la zona sur de Tamaulipas. La participación constante de las familias y la respuesta positiva del público demostraron que esta tradición continua vigente y fortaleciendo la unión entre municipios.


Más allá de la música y las coronas, la presentación 2026 dejó claro que el carnaval es un espacio de convivencia que permite reforzar valores culturales y comunitarios. Para quienes lo representaron, fue una experiencia que marcó su vida y que les permitió entender el verdadero significado de liderar desde la alegría y el servicio a la sociedad.

 
 
 

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