Estudiar y trabajar impacta en la salud mental de los jóvenes
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- 10 abr
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Escrito por: Alejandra Quiroz
Trabajar y estudiar al mismo tiempo puede impactar en la salud mental de los jóvenes. De acuerdo con la psicóloga Martha Guerra, especialista en terapia para adolescentes y adultos, la falta de una red de apoyo en su entorno —familia, maestros, centro de trabajo y compañeros— dificulta el equilibrio entre ambas actividades.

La especialista señala que no todos los casos responden a las mismas condiciones. Existen jóvenes que se incorporan al mercado laboral por decisión propia, en busca de ingresos o bienes materiales, mientras que otros lo hacen por necesidad, para contribuir al sustento familiar.
Esta diferencia, explica, influye en la forma en que cada uno experimenta la carga emocional.
Además, combinar ambas actividades reduce el tiempo libre, lo que genera rutinas aceleradas. Esta dinámica, sumada a la presión económica, puede derivar en estrés constante y en malestares físicos como dolor de cabeza o fatiga.
Otro factor relevante es el entorno familiar. Guerra comparte el caso de un paciente que enfrenta una situación compleja en su hogar:
“Atiendo a un joven que estudia y trabaja, pero su mamá está enferma. Esto le genera estrés y agotamiento, ya que siente la necesidad de hacer más por ella sin poder lograrlo”.
Factores que intensifican el impacto
La falta de apoyo en el ámbito escolar también influye en esta problemática. La especialista indica que algunos docentes no consideran las condiciones de los estudiantes que trabajan, quienes disponen de menos tiempo para cumplir con sus actividades académicas. Por ello, sugiere mayor flexibilidad, acompañada de compromiso por parte del alumno.
Asimismo, el entorno social puede afectar el bienestar emocional. “Perderse eventos importantes o no poder acompañar a un familiar en momentos difíciles son situaciones que impactan la salud mental y, si no se atienden, pueden generar mayores complicaciones”, explica.
En este contexto, la comparación con otros jóvenes que no trabajan o la idealización de un estilo de vida distinto también puede afectar su estabilidad emocional. A esto se suma que muchos no cuentan con acceso a atención psicológica ni con espacios para expresar sus problemas, lo que puede llevarlos a enfrentar sus conflictos en soledad.
Señales de alerta y recomendaciones
Entre los principales signos de alerta se encuentran el desgaste físico y emocional, la fatiga constante y el descuido personal. Ante ello, la especialista recomienda prestar atención al cuerpo y a los cambios en el estado de ánimo.
“Si una molestia como el dolor de cabeza se vuelve constante, no debe normalizarse. Es importante escuchar lo que el cuerpo y las emociones están indicando”, señala.
También enfatiza la importancia de pedir ayuda y establecer límites. “Es válido reconocer cuando se necesita descansar o desconectarse. Poner límites, tanto en el entorno como a nivel personal, es fundamental para cuidar la salud mental”.
Un fenómeno en aumento
Desde su experiencia, Guerra indica que cada vez más jóvenes combinan el estudio con el trabajo, en gran medida por factores económicos. No obstante, también destaca que esta situación puede representar un esfuerzo por continuar con su formación académica.
Condiciones para lograr un equilibrio
La especialista considera que es posible equilibrar ambas actividades si se cuenta con una red de apoyo sólida. Tener un entorno que brinde acompañamiento, así como cubrir necesidades básicas como descanso y alimentación, contribuye a reducir el nivel de estrés.
“Contar con apoyo en casa y comprensión en la escuela permite que esta etapa sea más llevadera. Además, puede generar satisfacción personal y fomentar la autonomía en los jóvenes”, explica.
Papel de las instituciones y la sociedad
Finalmente, señala que tanto las instituciones educativas como los centros laborales y el entorno social pueden contribuir a mejorar esta situación. Propone que las escuelas promuevan mayor empatía hacia los estudiantes que trabajan y que los empleadores generen espacios de apoyo y reconocimiento.
Asimismo, considera importante que las autoridades identifiquen las condiciones socioeconómicas de los jóvenes para brindar apoyos adecuados.
La especialista concluye que atender estos factores puede contribuir a reducir la carga emocional en los jóvenes que estudian y trabajan.









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