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Tener dos empleos: una situación en aumento en el sur de Tamaulipas

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  • 1 mar
  • 3 min de lectura

Actualizado: 5 mar


Escrito por: Alejandra Quiroz

En la zona sur de Tamaulipas, cada vez más trabajadores recurren a un segundo empleo —principalmente informal— debido a que un solo ingreso no les permite cubrir sus necesidades básicas ni sostener a sus familias.


Juan Diego Quiroz Santiago, repartidor con ocho años de experiencia en el sector formal, es uno de ellos. Desde hace cinco años mantiene un segundo empleo informal en la misma actividad para complementar sus ingresos.


Ingreso insuficiente y jornadas extendidas


De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, la jornada máxima diurna es de ocho horas. No obstante, Juan Diego labora de 12:00 a 20:00 horas en su empleo formal y, posteriormente, de 20:30 a 01:30 horas en su trabajo informal, lo que representa alrededor de 13 horas diarias de actividad.


Desde el 1 de enero de 2026, el salario mínimo general en México es de 315.04 pesos diarios. A pesar de ello, el entrevistado percibe un pago fijo semanal de 2,100 pesos libres de deducciones, además de un esquema de incentivos por pedido entregado. Sin embargo, señaló que desde hace más de un año alcanzar las metas establecidas se ha vuelto difícil debido a la disminución de pedidos.


En su empleo informal recibe un pago fijo diario de 100 pesos, más una cantidad variable por entrega, que oscila entre 10 y 100 pesos dependiendo de la distancia. “Gracias a ese ingreso puedo solventar mis gastos. Se ha vuelto una necesidad”, afirmó.


Prestaciones y estabilidad laboral


El repartidor cuenta con contrato por tiempo indefinido y prestaciones como IMSS, INFONAVIT, aguinaldo y utilidades. Estas últimas, indicó, han variado entre 200 y 600 pesos durante los ocho años que ha laborado en la empresa. Agregó que en dos años consecutivos no se otorgaron bajo el argumento de gastos internos.


También mencionó que anteriormente recibían fondo de ahorro y seguro de vida, prestación que considera relevante debido a los riesgos propios de la actividad.


Su día de descanso es rotativo —lunes, martes o miércoles— y en esa jornada no acude al empleo informal.


Riesgos y efectos del doble empleo


Trabajar más de 13 horas al día genera cansancio físico y mental. “Es monótono estar esperando pedidos y ver pasar el tiempo”, explicó. Añadió que la presión por obtener mayores ingresos le provoca estrés constante.


“Mi mente está pensando cómo generar más dinero”, señaló. La extensión de la jornada también reduce el tiempo disponible para convivir con su familia.


El ejercicio de la repartición implica riesgos. En los últimos años ha sufrido dos accidentes: uno al chocar contra un autobús y otro al caer en una alcantarilla abierta. En ambos casos continuó trabajando tras lesiones leves. Aunque recomienda el uso de equipo de protección completo, en su empleo formal únicamente se les proporciona casco.


Una situación no aislada


De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del tercer trimestre de 2025, en Tamaulipas la población económicamente activa asciende a 1.7 millones de personas y la tasa de informalidad laboral es de 43.9 por ciento.


Juan Diego afirmó que varios de sus compañeros mantienen dos empleos. “No alcanza con uno solo”, comentó, al señalar que el aumento en el costo de vida ha presionado los ingresos familiares.


Limitaciones y perspectivas


A sus 45 años, considera difícil cambiar de sector debido a la falta de estudios y a las condiciones del mercado laboral. “Sé los riesgos que corro, pero trato de cuidarme”, expresó.


Aunque su salario aumentara, señaló que buscaría continuar generando ingresos para ahorrar e invertir a futuro. “Es por necesidad, más que por gusto”, concluyó.


La experiencia de Juan Diego refleja una dinámica que, según su testimonio, se ha vuelto frecuente entre trabajadores de la región: mantener más de un empleo como estrategia para sostener el ingreso familiar.



 
 
 

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